115 lugares para comer sabroso en Caracas

Por Desireé Sousa.
http://runrun.es/relax/gourmet-lounge/152268/101-lugares-para-comer-sabroso-en-caracas.html
 
 
1) Tequeños de hojaldre y fondant de chocolate y los desayunos los fines de semana en Mokambo. Calle Madrid con Monterrey, Qta. Luisa Las Mercedes.
2) Sandupork, el Vegetariano y el Sanduchef, acompañados de papas fritas trufadas en Sanduchef, Av. Andres Bello Los Palos Grandes.
3) Shawarmas, mixto de carne y pollo en Pincho Pan. 3era av de Los Palos Grandes. También los desayunos de los domingos que venden en su sede principal en la Av. Victoria. Edif. Segucar, piso 1
4) La crêpe 3 quesos y la suzette de Café Noisette en La Carlota Av. Principal, entre Av. Francisco de Miranda y la Av. A. Edf. Marco Aurelio PB.
5) Los helados de Divinos Pecados en especial los que son a base de yogurt. Centro Plaza, los Palos Grandes.
6) El café en café Artesanos en el centro y la Candelaria (utilizan café azul tipo gourmet traido de portuguesa). Impelables sus chachitos y los golfeados.
7) El minestrone, el pasticho, la pasta con salsa Gaby y Tony con milanesa de pollo y tajadas en Da Gaby y Da Tony. Calle Andrés Galarraga, Chacao
8) Las alcachofas rellenas, el cabrito y los Tallarines salteados en Da Guido. av. Solano, Sabana Grande
9) Pastelitos de nata en la panaderia Angela, La Candelaria
10) Las hamburguesas de Avila Burguer, Cuadra Gastronómica. Los Palos Grandes
11) Cakes de Valle, los panes de cereales y de vegetales en el Pan Alemán en Las Mercedes. Detrás del Tolón
12) Los macarons y la panacotta de moras en Café Madame Blac. Todo lo que hacen ahí. Calle Madrid con Monterrey, Las Mercedes.
13) Slider de carne, tacos de spicy tuna y dumplings de sopa de cebolla en El Cine Restaurant, El Hatillo.
14) Una barbecue coreana en el DinDin (único rest. coreano de Caracas) 1era Avenida enre Av. Francisco de Miranda y 1era Transversal de Los Palos Grandes.
15) El plato degustación de entradas Rosita Ríos (ceviche, causa de atún, papas a la huancaína) del restaurante peruano José Antonio. Calle Oropeza Castillo con Av. Los Estadios, Edificio Arvelo, PB, San Antonio de Sábana Grande.
16) El pato laqueado y el pato a la Pekín de El Palmar. Av. Da Vinci, Quinta Rest El Palmar, Urb. Colinas De Bello Monte.
17) La paella de La Cita, en La Candelaria
18) Las arepas de pernil de Tostadas Bello Monte. Av.Principal de Bello Monte a media cuadra de Banesco
19) La torta de guanábana, el mousse de parchita, la torta de queso con mermelada de guayaba y la torta marmoleada con cobertura de chocolate de la Danubio de Chacao.
20) Almuerzos en el CEGA en Quebrada Honda. Reservar.
21) Rollitos de primavera (lumpias) en los chinos de Los Palos Grandes (1era Av de los Palos Grandes, entre la Avenida Francisco de Miranda y la 1era Transversal) mientras se toma cerveza.
22) Pan Camaleón y hojaldre con arequipe de la Panadería El Torbes Av. Baralt, Esq. Maderero, Edf. Glorieta, Nº. 47 Santa Teresa.
23) Risotto de Cordero, pasta con salchichas sicilianas, Linguini Ferragosto, las pastas rellenas y el Tiramisú de Come a Casa. 1era. avenida de Los Palos Grandes.
24) El ceviche, los chicharrones de pescado y la chicha morada de El Ventura, calle Urdaneta en Chacao
25) El Pan de Salmón, la torta de ricotta y manzana, los croissants.las tartaletas de higos o moras y cualquiera de las exquisiteses artesanales que tiene la pastelería Francesa Galia en la Av principal de La Carlota
26) Ceviche de mero de El Tizón. C.C. Bello Campo, Sótano, Bello Campo.
27) Steak Tartar en Lee Hamilton. Av. San Felipe, Esq. El Bosque. La Castellana.
28) Banana Split y perros calientes en Crema Paraíso, El Paraíso, San Bernardino y Colinas de Bello Monte.
29) Cono de Spicy tuna y cono de chocolate en Conos. 1era. Avenida con 2da. Transversal, Los Palos Grandes.
30) Un coffeecake en Franca Coffeecakes en Las Mercedes.
31) Cachapa con queso telita (los sábados) en el Mercado de Abastecimiento de Los Palos Grandes. 3era Av. entre Francisco de Miranda y 1era Trans., Los Palos Grandes.
32) Ensaimada en La Ensaimada. Av. Juan Bautista Arismendi, La Florida.
33) Golfeados, pan camaleón andino y trenza de chocolate en el IEPAN. Calle Guaicaipuro, Centro Comercial Metropolitano, Local 42, Chacao.
34) Pasta a la ruotta, restaurant Pazzo, Calle Los Chaguaramos con Av. Mohedano, La Castellana.
35) Las colas de langosta rellenas de nutella en la pastelería La Trufa. Cualquier dulce con hojaldre. En Chacao
36) El mercado peruano de Quebrada Honda (metro Colegio de Ingenieros) Solo los domingos.
37) Paella en El Barquero. Av. Luis Roche, Qta. Guitarral, Altamira.
38) Shoga Roll, Ebi ten roll (con berro tempurizado) y Coquitos de salmón en Shoga, Tolon Fashion Mall.
39) Cous-cous en Marrakesh, 3ª Av. entre 5ª y 6ª Transversal, Los Palos Grandes.
40) Raviolis con Ragú de Asado Negro de Antigua. Calle Madrid, entre Mucuchíes y Monterrey, Las Mercedes.
41) Tapas variadas (ceviche de camarones, chistorras, tortilla, etc) en Urrutia. Av. Fco. Solano, Esq. Los Manguitos, Sabana Grande.
42) Dúo de hamburguesitas, los postres y los desayunos los fines de semana en Chacao Bistró. Calle Urdaneta con Miranda. Edificio ZB. Local 1ª. La Castellana. Chacao.
43) Plato mixto y cordero con arroz libanés en Fattush. Galerías El Recreo, Nivel 2, Torre Hotel Melia Caracas.
44) Roastbeef Roll. Sushi Market, 2da avenida de Los Palos Grandes.
45) Pizza de crema de leche en Das Pastelhaus. Calle La Paz, El Hatillo (diagonal a la Plaza).
46) Berenjenas con ajonjolí en El Chino de Los Palos Grandes. Este restaurante no tiene nombre afuera, los llaman los chinos de la pajarera, pero está en el Edificio Excelsior, 3era avenida de Los Palos Grandes, haciendo esquina con la 2da Transversal.
47) Profiteroles y tartaleta de fresa de la Pastelería Tivoli. Av. Las Palmas, Edificio Socamara, Piso PB, Urbanización Los Caobos
48) Las cenas en el ICC, Av. Choroní entre calles Roraima y Santa Fe, Quinta La Guarimba. Urb. Chuao.
49) Torrejas, canolis sicilianos, cassatina y cepolas en la pastelería Roma de la Av. Victoria.
50) Bebida de yogur en Pizza Zeina. Calle Mohedano en Chacao (subiendo por la Plaza). Toda la comida árabe que preparan ahí es buena, abundante y barata.
51) El vacío y la entraña, acompañados de chimichurri en El Club Uruguayo. Los Chorros
52) Desayunar dumplings o lechón en los chinos en el Bosque un domingo, específicamente en Casa Deli, Lai King o en el Club Social Chino. Avenida Ppal. El Bosque.
53) Las tortas de “Paula’s Cake” en la Plaza Washington de El Paraiso
54) Cualquier preparación con hojaldre y los petitfours de la St. Honoré. Av. Andrés Bello con 1era transversal. Los Palos Grandes.
55) Las costillas de cochino de la Mansión China en la Av. Victoria con Av. Guayana, Las Acacias.
56) Fondue los viernes en el Espacio Suizo. Torre Europa, piso 6. Campo Alegre.
57) Los cachitos de jamón, los dulces de manzana y el pan de jamón de La Flor de Altamira. 6ta avenida con 6ta transversal de Altamira. Diagonal a la Clínica Ávila.
58) Las caracolas y los eclair de chocolate de la Pastelería Aida. 2da avenida Los Palos Grandes.
59) Los aranccinis en el Café Trinaclia en la calle sucre en Chacao. (terrible atención, son tan buenos que lo incluimos)
60) Café en: Café Piu (Colinas de Bello Monte), Billares Nico (Av.Victoria), Café Roma (Av. Victoria), Arábica Café (los palos grandes), Un cafecito decorado de El café Pizarrón de la FAUP Av. Los Pinos, Quinta N° 49. Urb. la Florida.
61) El puesto de comida mexicana que está en el estacionamiento del supermercado El Patio de Los Palos Grandes.
62) Los panes árabes que hace la gente de Mazal Gourmet y los vende en su tienda de Santa Eduvigis y el CC Valle Arriba.
63) Croquetas de asado negro y hamburguesa de cordero en Amapola. 1era Av. de Los Palos Grandes.
64) El hervido de gallina de El Budare del Este (Las Mercedes o La Castellana) acompañado de limón y su arepa viuda.
65) Las empanadas (en especial las de langosta y camacutos) o el pie de parchita de Arabica Café (terrible atención, son tan buenos que lo incluimos)
66) Las hallaquitas rellenas que venden frente a la Plaza de las Tres Gracias.
67) Los helados de Gelatomio , Calle San Pedro #144. Sorocaima, La Trinidad.
68) El Banana Split de la heladería La Nonna, calle Mohedano, Chacao
69) Los bombones de La Praline. Avenida Andrés Bello, cruce con 3era transversal . Edificio Las Flores. Los Palos Grandes.
70) Pollo en brasas de: El Coyuco (Los Palos Grandes), Hermanos Riviera (Pza Venezuela/Las Mercedes), Mundo del Pollo (Altamira).
71) El cochinillo de El Mesón de Andrés en Chacao
72) Los tequeños con salsa de papelon y aji dulce y la hamburguesa de cordero rellena de queso en De Casta del CCCT
73) El pan de jamón y los dulces italianos de la Panadería Guayana en Las Acacias
74) Almorzar en el Café Casa Veroes en la casa de la Historia Lorenzo Mendoza. Esq Veroes a Jesuítas. Centro
75) Las hamburguesas de Araxi: la araxi burger y la vegetariana.
76) La polvorosa de pollo de Atar. Cuadra Gastronómica. Y de postre su exquisito fondant.
77) El pastel de chucho en el meson de Francys en La Candelaria.
78) Cualquier roll, sashimi o tempura en Avila Tei. El ambiente es excelente y la atención esmerada. Av. San Felipe, Centro Coinasa, P.B.
79) La cazuela de berenjenas con camarones y calamares a la mostaza de la Nueva Casa de Los Chinos. Pilita a Bucare. Edf Jucadi. Local A. Santa Teresa (muy cerca de la Av Baralt).
80) El arroz con mango de Hajillos. Calle Miranda ( a 60 mts del estacionamiento público) El Hatillo.
81) La ensalada Frida Khalo de Art&Café. Altamira. Y de postre, los tequeños de chocolate.
82) Las pizzas de Mr.Pepe, en la Carlota
83) La comida árabe del restaurante Fenicia. Los Palos Grandes. Su Airam es divino. 4ta. Avenida entre 2da. y 3ra. Transversal de Los Palos Grandes.
84) La pizza de queso de cabra y tomate seco de Il Grillo Express. Y de postre, TODOS! El suspiro limeño su especialidad.
85) Parrilla en el Belle Vue y cerrar con una panqueca flambeada rellena de dulce de leche. Sector Cantarrana, calle Unión, Alto Hatillo.
86) Profiteroles y bombones de la pastelería Mozart. Concresa o CCCT
87) El pabellón de Jaime Vivas, en Sabana Grande
88) El asopado y el risotto de salmón del restaurante Girasol de El Hatillo. Calle El Progreso con Calle Bolívar
89) Las pizzas de 360 y sus tequeños con salsa de parchita.PH del Altamira Suites.
90) Los golfeados con queso de mano de Don Goyo. CCCT y CC Líder.
91) El chocolate caliente y los bombones con picante de catara de Kakao. Paseo Las Mercedes.
92) Pimientos de piquillo y el cordero en Bar Basque, La Candelaria.
93) Pollo en su nido del Chez Wong. Plaza La Castellana Edif. IASA. PB.
94) Ceviche con zumo de limón y guanábana y apio, roti de cordero, los buñuelos rellenos de queso de cabra en La Guayaba Verde. Av. Rómulo Gallegos, Edif. Pascal, Torre B, Local 2-b, Santa Eduvigis
95) Comida portuguesa en Macaracuay Grillé, recomendadas las croquetas de bacalao, el lechón y los callos a la portuguesa. Av. Naiguatá, CC. Macaracuay.
96) Paella Valenciana en el DenaOna. Av. Tamanaco El Rosal. (Al lado de la Torre Bayer).
97) Conejo al salmorejo en Doña Luisa (tasca). 4ta transversal de Montecristo.
98) Punta Trasera y solomo de cuerito en el Maute Grill. Av. Rio de Janeiro, Las Mercedes.
99) Fondue de queso y carne en Le Galipanier. Galipán. Se toman los Jeeps en el Hotel Ávila en San Bernardino.
100) El tartar de atún del restaurante El Carso en El Rosal. Torre Zurich. PB.
101) Coquilles Saint jaques en Le coqd’or. Av. Río de Janeiro con calle Trinidad, Torre Centro Río de Janeiro, PB
102) Las arepas de chicharrón en el Mercado de Chacao (jueves a domingo)
103) Los perros calientes del camión “Algo Diferente” en la Av Rómulo Gallegos en El Marqués
104) El mondongo que solo preparan los domingos en el kiosco frente a la Panasonic en la Trinidad
105) El carrito verde de comida mexicana en Boleíta norte frente a Revlon, calle El Buen Pastor
106) Los dulces sicilianos que solo preparan los fines de semana en la Pastelería El Parque, Chacao
107) El chupe de pollo de los viernes al mediodia del restaurant Manhattan en el CC. Boleita Center
108) Las arepas de chicharron Amaday en la Av. Ppal de Montecristo (no abren los domingos)
109) Las empanadas del CC Concresa frente a la antigua Cantv
110) Las empanadas del Mercado de Chacao, en la Mezzanina
111) Las empanadas la Fuente de Soda Ovni en CC Chacaito
112) Los sándwich de Entrepanes, Los Palos Grandes
113) Las papas fritas con limón de Taxco en el Paraíso.
114) El minestrone de El Sorrento en la Solano, Sabana Grande
115) Y para los más arriesgados, las hamburguesas de Abanca Mañón, Santa Mónica
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Dos Argentinos Semifinalistas del Concurso Mejor Sommelier de las Américas

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Dos Argentinos Semifinalistas del Concurso Mejor Sommelier de las Américas

  • Abril 23, 2015
  • En la región vitivinícola de Colchagua, Chile, se llevó a cabo la primera jornada del Concurso ASI & APAS Mejor Sommelier de las Américas Chile 2015. Como resultado de esta instancia del certamen organizado por la Alianza Panamericana de Sommeliers (APAS) y la Association de la Sommellerie Internationale (ASI), los candidatos argentinos, Paz Levinson y Martín Bruno, lograron su pasaje a la semifinal cuyo resultado se conocerá el próximo viernes en el escenario de la Gran Final.
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Colchagua (Chile), 22 de abril de 2015.- Durante una jornada cargada nervios y entusiasmo se llevaron a cabo las pruebas premilinares del Concurso Mejor Sommelier de las Américas Chile 2015 entre los candidatos de Argentina, Brasil, Chile, Canadá, Colombia, México, Perú, República Dominicana, Uruguay y Venezuela para elegir a los semifinalistas que competirán por el título del mejor sommelier de la región.
Dicho Concurso, considerado el más importante del continente, otorgará al ganador una plaza para competir en el Concours ASI du Meilleur Sommelier du Monde Argentina 2016; mientras que en el caso de la delegación argentina definirá quién será el representante del país en la competencia mundial que por primera vez se llevará a cabo en nuestro país.
Durante la primera etapa del Concurso los candidatos fueron sometidos a diferentes pruebas en la que debieron demostrar sus conocimentos y habilidades en temas relacionados al servicio, cata, vitivinicultura, gastronomía, geografía vitivinícola y procesos de elaboración, producción y consumo de los más diversos productos y bebidas del mundo.
A partir de los resultados de estas pruebas fueron preseleccionados Paz Levinson y Martín Bruno de Argentina, Diego Arrebola de Brasil, Carl Villeneuve Lapage de Canadá, Francisca Herrera Crisan y Marcelo Pino Piña de Chile, Crescencio González Prada y Luis Antonio Morones López de Mexico; y Federico De Moura de Uruguay.
El próximo viernes los nueve semifinalistas definirán su lugar en la final en la ciudad de Santiago de Chile y el evento podrá seguirse on line en el siguiente link: http://t.co/8GkWwJFOXE
Integrada por Paz Levinson y Martín Bruno, la comision argentina se aseguró dos puestos para la semifinal, un resultado que entusiasma a toda la comunidad local de sommeliers. Ante este logro Andrés Rosberg, Presidente de la AAS y APAS, comentó “llegamos a Chile convencidos de la gran actuación que Paz y Martín podían lograr. Estar entre los nueve mejores sommeliers del continente demuestra el gran compromiso de ambos con la profesión y la AAS. Ahora resta un último esfuerzo y confiamos que ambos pueden escribir una nueva página en la historia de la sommellerie argentina”.
Perfil de los competidores argentinos
Paz Levinson. Consagrada Mejor Sommelier de la Argentina en 2010 y 2014. Como representante de nuestro país obtuvo el 4to puesto en el Concurso ASI & APAS Mejor Sommelier de las Américas Brasil 2012 y el 11vo lugar en el Concours ASI du Meilleur Sommelier du Monde Japón 2013.
Actualmente se desempeña como sommelier en el restaurante del Hotel Le Bristol de Paris, Epicure (tres estrellas Michelin).
Su carrera como sommelier comenzó en Argentina donde trabajó para los restaurantes Restó y Nectarine. Simultáneamente se desempeñó como docente para de la carrera de sommelier profesional en el Centro Argentino de Vinos y Espirituosas (CAVE) donde obtuvo su diploma profesional en 2006. Su currículum se completa con su participación en numerosos medios especializados en vinos y como jurado del Decanter World Wine Awards
Paz además tiene un título de la Universidad de Buenos Aires en Literatura.
En 2014 se convirtió en la primera argentina en alcanzar el Advanced Sommelier Certificate otorgado por la Court of Master Sommeliers.
Martín Bruno. Obtuvo el 2do puesto en la edicon 2014 del Concurso Mejor Sommeleir de Argentina.
Actualmente se desempeña como sommelier en el restaurante Tegui del chef Germán Martitegui, considerado el Mejor Restaurante del país según la edición 2014 del Latin America 50 Best Restaurants donde ocupó el 9no lugar.
Martín inicio su carrera en la gastronomía argentina como bartender de la mano de reconocido Federico Cuco. Tras un paso por Nueva Zelandia, en 2005, donde trabajó como bartender y mozo de vinos en el Boardwalk Seafood Restaurant regresó al país Esta experiencia fue clave en mi formación como profesional ya que durante este período descubrí mi pasión por el vino y decidí dedicarme a la Sommellerie. Realicé visitas a bodegas en la región de Central Otago.
En 2007 regresé a Buenos Aires y comencé a trabajar junto a Hernán Gipponi en su restaurant Tipula Cocina + Arte ubicado en el barrio de Martínez.
En 2010 continué trabajando con Hernán en su Restaurant HG, con Andrés Rosberg como Sommelier Ejecutivo.
Entre Enero y Junio 2013 trabajé junto a Julián Díaz y Tato Giovannoni como sommelier en Florería Atlántico, bar ubicado en el barrio de Retiro de la Ciudad de Buenos Aires.
Entre Julio y Noviembre de 2013 realicé un stage en sommellerie en el Restaurant Michel & Sébastien Bras, en Laguiole, Francia. Visité varias bodegas en Montpeyroux, Cornas, Bourgogne, Alsace y Champagne.
En Diciembre de 2013 comencé a trabajar en TEGUI, restaurant donde actualmente me desempeño como Sommelier y Jefe de Sala.
http://www.aasommeliers.com.ar/dos-argentinos-semifinalistas-del-concurso-que-elige-al-mejor-sommelier-de-las-americas/

Restaurantes para dar una vuelta al mundo sin salir de Madrid

 

  • Si el madrileño quiere ir a la playa, no le queda más remedio que recorrer algo más de 360 kilómetros (los que le separan de la costa valenciana). Pero si le apetece comer en una izakaya japonesa, disfrutar de los sabores de México o brunchear al estilo australiano, no necesita hacer las maletas; ni siquiera coger el coche. A solo unas paradas de metro (o de tren) puede encontrar lo que busca, sea del continente que sea.
NORTEAMÉRICA ‏
Estados Unidos. El plato yanqui por excelencia es la hamburguesa, y para tomar una de verdad, una que poco o nada tenga que ver con el fast food más convencional, imprescindible visitar Alfredo’s Barbacoa. Lleva desde 1981 siendo el rey de las hamburguesas en Madrid: recetas sin variación desde los inicios, carne de primera calidad a la parrilla y salsa barbacoa propia, cuyo secreto no ha sido desvelado aún. Son parte de las claves que han contribuido a la creación de este mito culinario. Pero si lo que se busca es la cocina de la América profunda, Gumbo, todo un emblema de la gastronomía cajún criolla del estado de Luisiana. Tomates verdes fritos, mejillones gratinados y la sopa gumbo, hecha al estilo tradicional con marisco y semillas de okra. ‏
México. Salón Cascabel. Es uno de los últimos en llegar a la capital. Lleva el sello inconfundible de Punto MX (auténtica cocina mexicana con estrella Michelín), pero en formato ‘antojería’, un tipo de local informal al que la gente va a tomar ‘lo que se le antoja’. En Salón Cascabel se puede comer desde guacamole o aguachile verde de langostino, a tostadas de ceviche de vieiras, taco ibérico de cochino y corteza, quecas ahogadas (quesadillas) o el machete, el plato más contundente y carnívoro de los 12 de la carta (costillón de res, de 1,2 kg, a la brasa). Y para beber, no faltan ni los tequilas ni los mezcales. ‏
Cuba. Un pedacito del Malecón está en Madrid, en el interior de La Negra Tomasa, donde todas las noches se come, se bebe, se canta y se baila al ritmo de son cubano. Espectáculos en directo y un carta que desprende aroma con especialidades como picadillo de ternera, arroz blanco y tostones, ropa vieja, lechón asado, enchilado de camarones, fritura de malanga, tamal… y litros y litros de ron.
el plato yanqui por excelencia es la hamburguesa
El plato yanqui por excelencia: la hamburguesa
Alfredo´s (Facebook)
AMÉRICA DEL SUR ‏
Venezuela. La arepa es uno de los indispensables de la cocina venezolana, para tomar sola o con infinidad de rellenos. Arepa Olé tiene cerca de una treintena de opciones, a elegir entre carne mechada, pollo, aguacate, frijoles, pernil, plátano…, además de otras especialidades como empanadas, patacones, palitos de yuca o tequeños. Y para beber, papelón con limón y jugos naturales de lulo o tamarindo, entre otros. ‏
Colombia. Hay varias referencias colombianas en la ciudad, y una de ellas es Rochela Café. Platos caseros y muy tradicionales, claves de la cocina colombiana: patacones, sancocho, ajiaco, mondongo y la contundente bandeja paisa (aviso: solo para valientes), que se elabora con arroz, carne, chicharón, huevo frito, patacón, frijoles, arepa, chorizo antioqueño, hogao, tomate, plátano maduro y morcilla. Y nada más.
Brasil. A los buffet libre de Brasil se les conoce como ‘rodizios’ y ese es precisamente el nombre de uno de los restaurantes brasileños que hay en Madrid, Rodizio. El protocolo de la comida comienza con una extensa selección de ensaladas y entrantes, a la que sigue un desfile de camareros con carnes ensartadas en espadas para que cada comensal elija y repita cuantas veces quiera: longaniza criolla, muslitos de pollo, lomo al Herk, mamiña a la manteca, baby beef, picaña de buey, fraldinha de ternera, chuletón de vacuno mayor fileteado, lomito al parmesano… ‏
Rochela Café
Un pedacito de Cuba en Madrid
Rochela Café (Facebook)
Perú. Un plato y una bebida definen la gastronomía peruana: el ceviche y el pisco sour. Y para disfrutar de ellos solo hay que acercarse hasta la zona de Puerta de Toledo y pedir mesa en Piscomar, un modestísimo restaurante que cuenta con legiones de fans. La culpa es de platos como el ceviche verdoso (un mixto aliñado con leche de tigre y pasta de cilantro), la parihuela (guiso de mariscos y pescados), choclitos con queso y causita a la limeña (patata prensada con crema de ají, rellena de atún con cebolla y aguacate). Para beber pisco sour, además de piscotonic y el afrodisíaco ‘maricucha’.
Argentina. Las pizzas llegaron a Argentina de la mano de los emigrantes italianos y ellos supieron darle su propio estilo hasta convertirlo en un plato autóctono: masa más gruesa y esponjosa, con mayor cantidad de queso y multitud de ingredientes. Para disfrutar de las ‘auténticas’ argentinas está Picsa, el nuevo local con sello Sudestada, donde con media pizza sales cenado.
Ecuador. Recetas de esa abuela ecuatoriana que cualquiera querría tener es lo que uno encuentra en Paralelo Cero, pero en versión alta cocina. La despensa de este restaurante contiene ingredientes como kinua, tamal, yuca, plátano macho, cítricos, carne de cerdo, pollo o ternera, chorizo criollo y mucho pescado, con los que elabora, entre otros, sus ceviches, llapingachos, hornados, tartar y bandera (degustación de la gastronomía ecuatoriana en un solo plato, formado por guatita, arroz al achiote, ceviche de camarones y seco de chivo, tartar de aguacate y chifles.) ‏
Uruguay. ¿Qué es lo que uno comería en Uruguay? Mucha carne de res a la parrilla: asado de tira, lomo alto, pollo… además de platos como chivito (al pan o al plato), provolone relleno o a la parrilla y, de postre, chajá (merengue, bizcocho y crema). Eso es precisamente lo que se sirve en La mano de Pablo.
Seco de gallina en Paralelo Cero
Seco de gallina en Paralelo Cero
Paralelo Cero
EUROPA ‏
Francia. Aunque es el país vecino, todavía no llega el metro hasta la torre Eiffel. Pero no hace falta, porque en El Comité se puede uno sentir con en la France si te comes delicias como foie grass mi-cuit de las Landas, camember frito con salsa de arándanos, steak tartare, caracoles bourguignonne, langostinos al Pernod o entrecot a la pimienta negra. Y hablando de carne, los apasionados de la carne están de enhorabuena, porque un nuevo restaurante ha llegado a la ciudad: L’Entrecot Café de Paris, donde solo se sirve entrecot con la genuina salsa Café de París y acompañado de todas las patatas fritas que el comensal desee. ‏
Alemania. La cocina alemana sabe a salchichas artesanas (Bratwurst, Nürnberger y Thüringer), codillo, puré de patatas, chucrut, patés, ahumados, patatas Rösti, käsespätzie, mostaza dulce, goulash, solomillo Stroganoff, roastbeef… Y es lo que uno encuentra en la carta principal de Fass, uno de los míticos restaurantes de auténtica cocina alemana en Madrid donde, por supuesto, no falta la cerveza. ‏
Inglaterra. Aunque corre el rumor de que la cocina británica no existe… si uno quiere probarla solo tiene que acercarse hasta Lavapiés y hacerse un hueco en Los Chuchis, un pintoresco local regentado por un cocinero británico, Scott Preston, que aporta su particular visión en su carta. La estrella es el slow roasted pork con manzana y patatas asadas. ‏
No olvidarás su salsa...
No olvidarás su salsa...
L’entrecote Café de París
Italia. Son muchos los restaurantes de cocina italiana en la ciudad, pero si hay que elegir uno, nos quedamos con el recién abierto La Pasteria. Es restaurante y laboratorio de elaboración diario de pasta, que es la pasta fresca que después se sirve en su saloncito y que se vende en su tienda para llevar a casa. Imprescindibles los fettuccine alla ruota (la cocción se termina dentro de una rueda de parmesano reggiano de 24 meses de maduración). ‏
Bélgica. Los belgas presumen de tener su propia receta (y hasta un museo) de la patata frita, curiosa protagonista total y absoluta de su gastronomía. En Atelier Belga comparten carta con mejillones marinados en diferentes salsas, croquetas de parmesano o de quisquillas con perejil y limón, caracoles gratinados y gofres dulde-salados.
Suiza. Suiza tiene aroma a queso y su plato más simbólico es la fondue, como las que se preparan en La Fondue de Tell, a elegir entre Bourguignonne (de carne), chinoise, de clara inspiración china (con setas shiitake) o la tradicional de tres quesos, por citar algunas. ‏
Grecia. Ir a Grecia es ver restos de civilizaciones antiguas por todos lados. Así es Mythos, un restaurante decorado como una típica taberna griega: mucha escultura, ánforas y ruinas rodeando las mesas. Y para comer, especialidades griegas como tzatziki, dolmadakia, hummus y queso feta, acompañado de retsina, el vino blanco de los griegos. ‏
Fettuccini a la ruota en La Pastería
Fettuccini a la ruota en La Pastería
D.R.
Polonia. Son pocas las referencias a la cocina polaca en Madrid, pero algunas hay, como La Polonesa, donde se encuentran desde los tradicionales arenques (sledz) a la remolacha con rábano picante (cwikla) y, como no, mucha crema agria y eneldo para aderezar sus platos de nombres casi impronunciables.
Portugal. La cocina portuguesa gira en torno al bacalao. En A tasca do bacalhau portugues conocen más de 400 recetas para prepararlo, como a la portuguesa, com natas, à braz, royal, à lagareiro… bacalao que el comensal puede (y debe) regar con litros de vinho verde. ‏
Rusia. Las noches de Moscú son de todo menos frías en este restaurante del centro de la ciudad, porque su ambiente es hospitalario, acogedor y caluroso. Para comer, desde el clásico steak tartare a una cazuela de pollo y champiñones al vodka, blinis con caviar o la especialidad rusa, bitoke de ternera con patas asadas y encurtidos.
Pataniscas de bacalhau
Pataniscas de bacalhau
Corbis
ÁFRICA
Marruecos. Auténtica cocina marroquí es lo que sirve el restaurante Almounia, el primero en la ciudad a finales de los años 60. Cuenta con numerosos galardones internacionales y su estética no puede estar más cuidada al detalle. Entre su carta, platos tradicionales y populares de la cocina marroquí, como los diferentes tipos de cuscús, tajín y el dulce pastella.
Etiopía. En Argüelles mismo uno puede disfrutar de especialidades de la cocina etíope, basada en varios entrantes y platos de verdura o carne (de cordero, por supuesto) servidos sobre una injera, nombre que recibe el crepe típico etíope. Platos como el misir wot (lentejas rojas con salsa de berberes), for for alitcha (ternera estofada con trocitos de injera con salsa suave) o al mandi (cordero asado con arroz) se puede tomar en Hanan.
Senegal. Ambiente modesto pero muy hospitalario, como indica su propio nombre en senegalés. Así es La Teranga, un restaurante subsahariano en pleno barrio de Lavapiés que ofrece una breve carta con especialidades como el mafe (arroz con carne y patata guisada y una salsa de cacahuete) o el thieboudienne (arroz con pescado y verduras). Y para beber, el autóctono bissap, bebida roja hecha con flor de hibisco, o el bouy que se hace con un fruto del árbol baobab.
Su mesa es una explosión de colores
Su mesa es una explosión de colores
Restaurante Arabe Almounia
ORIENTE MEDIO
Arabia Saudí. Sin duda, Al-Jaima, de apellido ‘La cocina del desierto’ es uno de los árabes más auténticos de Madrid y está en el corazón de Chueca. El interior del restaurante recrea la estética beduina simulando tiendas de campaña del desierto, y su carta, de sabores y aromas bien exóticos, propone delicias como hummus, mutaabal, cuscús y tajín, entre otros muchos.
Líbano. En la terraza de la Casa Árabe y con vistas al Retiro. Así es uno de los restaurantes libaneses más auténticos de Madrid. Es Shukran, conocido por una comida sabrosa en la que destacan platos como la ensalada Fatoush, las fatayer o empanadas libanesas y el falafel.
Turquía. El restaurante Omar representa la cocina turca de calidad en un ambiente de estética costumbrista. No faltan especialidades de su gastronomía popular, a base de carnes al carbón, platos vegetarianos, panes caseros y la compañía de la danza del vientre de fondo (en las noches de viernes y sábados). Entrantes como su yogur con especias (haydari), pides de Lahmacun (especie de pizza de carne picada, cebolla, tomate y pimiento) o el Beykoz Kebap (ternera envuelta en tiras de berenjena) forman parte de su larga lista de especialidades.

Irán. El restaurante Esfahan es una modesta casa de comidas al estilo persa, con alfombras que decoran las paredes a modo de zócalo y motivos traídos desde Irán. Se sirven delicias como brochetas de carne a la barbacoa, guisos tradicionales como krufte tabrizi (albóndigas de carne y verdura), baghali polo (cordero al horno), mucho arroz basmati y dulces caseros.
India/Pakistán. Hace tiempo que Lavapiés dejó de ser el barrio más castizo de Madrid para ser el más multicultural. Tanto que hoy es el corazón del Little India de la ciudad, con representantes como Nueva Delhi, conocido por su cocina de estilo indo-paquistaní. En su carta destacan platos como el pollo tandoori o el seekh kebak (que no es un kebab sino una brocheta de carne picada de cordero).
Sabrosas croquetas caseras vegetales... no encanta el falafel de
Sabrosas croquetas caseras vegetales... nos encanta el falafel de Es Shukran
Es Shukran
ASIA
Tailandia. Fusión de aromas, sabores, texturas y mucha, mucha especia en la carta de Krachai, auténtica cocina tailandesa en la zona de Alonso Martínez. Para comprobarlo, basta con pedir el tung krapao (langostinos con chile y albahaca) o el panaeng nua (tiras de solomillo de ternera al curry rojo estilo panaeng), por citar solo algunos de su extensa y cuidada carta, en la que clasifican la intensidad del picante con la letra ‘P’ (una equivale a poco picante, cuatro, a muy picante).
China. Además del auténtico restaurante chino que hay en los bajos de Plaza de España (por cierto, su nombre real es Zhou Yulong), existen otras opciones que nos trasladan directamente a una mesa del lejano oriente. Es el caso de El Pato Laqueado, abierto en Madrid allá por el año 2000, y cuya especialidad no podía ser otra que la que da nombre, además de una sabrosa selección de dim sum y otras delicias.
Corea. La oferta coreana parece abundante en la ciudad, pero hay un restaurante que, aunque modesto y atípico (su interior es el de una antigua tasca castiza), destaca por encima de otros gracias a su cocina clásica coreana. Es Seoul, y sus tallarines chabche o el cerdo a la parrilla tanguyuc son algunos de los culpables de su éxito.
Vietnam. En Le Petit Hanoi uno puede empezar a introducirse en la esencia de la cocina vietnamita, donde los rollitos vegetarianos, las sopas de fideos y los diferentes arroces forman parte de su fundamento.
Japón. Hattori Hanzo es uno de los últimos en llegar a la ciudad y el primero en recrear una auténtica izakaya japonesa, o lo que es lo mismo, puestos callejeros de comida como los que hay en el mismísimo Tokio. Pero también es un restaurante con tatami. En la carta, nada de sushi, sino tapas al estilo nipón, como los nikuman (panes rellenos de carne, gambas y verdura) o las chikuna (surimi de alga azul en tempura).
¿Todavía no conoces el Okonomiyaki?
¿Todavía no has probado el Okonomiyaki?
Hattori Hanzo Facebook
AUSTRALIA
Australia. El espíritu de los cafés de Sídney está más cerca de lo que pensamos: en pleno corazón del barrio de Conde Duque, porque Federal Café recrea su ambiente y su cocina, fusión de recetas anglosajonas y productos internacionales de tendencia ecológica y artesanal. Uno de sus clásicos es la hamburguesa de canguro (porque en Australia, los canguros también se comen).

http://www.traveler.es/viajes/placeres/articulos/37-restaurantes-internacionales-para-dar-una-vuelta-al-mundo-sin-salir-madrid/6688

12 Infografías sobre Maridaje del Vino

 

El maridaje es un arte cautivador donde se puede combinar, armonizar o acompañar, los distintos tipos de vino con los diferentes sabores gastronómicos con el fin de ensalzarlos. Es una experiencia singular para experimentar y disfrutar con los sentidos. 

Aunque existen unas pautas sobre el “maridaje”, estas siempre son orientativas, ya que en cada prueba de carácter personal e intransferible, se busca deleitar al paladar y satisfacer los gustos de cada un@.

1. El Maridaje

maridaje-general
Fuente: Vinosdelcentro

2. Por tipo de vino

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Fuente: E.C. Kraus

3. Al Completo

maridaje-gral
Fuente: ectoart

4. Maridaje Básico

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Fuente: Le Creuset

5. El Vino y la Comida

el-vino-y-la-comida
Fuente: Boato

6. Queso y Vino

queso-vino
Fuente: Behance

7. Quesos

quesos

8. Guía del Vino y la Pizza

9. Maridaje Vino y Comida

maridaje-vino-y-comida
Fuente: Barbados

10. Sencillos

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11. Tabla de Maridaje

tabla-de-maridaje-vino

12. Los golosos y el vino

madalenas-maridajeFuente: Mckinney
 

10 Infografías imprescindibles sobre vinos

Dicen, que “una imagen vale más que mil palabras” y que son más fáciles de recordar las imágenes que las palabras. Siguiendo el famoso dicho, hemos seleccionado 10 infografías del vino que nos ayudarán a comprender, rememorar y aprender.

1. ¿Cómo se elabora el vino?

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Fuente: onia

2. Las varietales según su hoja

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 Fuente: vinosdecasa

3. Temperaturas del vino

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4. Tabla de calorías del vino


Fuente: verema

5. Tabla de Maridaje

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6. El color del vino

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7. El lenguaje del vino

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8. Los aromas y sabores del vino

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 Fuente: terraorigen

9. Cómo conservar el vino


 Fuente: clubtorres

10. Tipos de Copas

copas-de-vino
 Fuente: giornalettismo
 

Volver a los clásicos

Publicado el por José Peñín    

 Este último fin de semana me fui a París para reencontrarme con los clásicos. No me refiero a releer a Platón y Homero junto a los puentes del Sena, sino a la cocina francesa que nos deslumbró en los años Setenta y que hoy ya es clásica. Desde las alturas de un tres estrellas como Le Meurice de Alain Ducasse, pasando por un bistró elegante como Allard, hasta la íntima cocina familiar de Le Temps au Temps. Es una sencilla crónica de comer y beber con acento francés.
Restaurante Allard
Bistró Allard
En los años Ochenta, mi curiosidad por lo nuevo, lo revolucionario y la creatividad me permitió sentir la seducción culinaria con aquellos 7 Magníficos de la Nueva Cocina Vasca para alcanzar diez años mas tarde el cénit sensorial con Ferrán Adrià. Hoy, en medio de toda una creatividad consolidada por los Roca, Dacosta, Aduriz y León, aparece una nube de imitadores pretenciosos rondando los 50 euros el cubierto y otros, incluso, con un mal uso de la tradición, con fusiones sin rango y sin cuartel. Es por ello que comienzo a sentir un cierto cansancio e incluso desasosiego sobre fusiones y creaciones culinarias que nos aleja de la comida y nos harta de los engendros de sabores, texturas y estéticas en un intento de empequeñecer el modelo Adrià con un “más difícil todavía”. Lo malo es que el genio de Montjoi puso el listón tan alto y tan pronto, que pocos son los que se escapan de este modo culinario y cuyos nombres -no tantos como se señalan- se hallan merecidamente en los más primorosos rótulos de neón.
En los últimos años, he sentido cierto orgullo en contemplar cómo nuestros 3 ó 4 cocineros poseen fuera de nuestro país una relevancia que casi roza la de nuestros futbolistas. Pero también percibo en Italia y en Francia un cierto escepticismo sobre el tratamiento de “científica” que se le da a nuestra cocina pública, de tal modo que acaba por ser un marbete frente a la creatividad de las materias primas locales que parece aflorar en las nuevas cocinas de Latinoamérica, EE.UU. y países escandinavos. Nuestros cocineros, es verdad, van más deprisa que los consumidores en la creatividad, mientras que en Francia parece existir un mayor compromiso entre el comensal y la cocina. Es cierto que muchos franceses vienen a España a gozar e, incluso, a divertirse con los “estrellados” españoles de crujientes, texturas, nitrógeno… pero, al final, se quedan en su país con los canard, ris de veau y los “pôelées” con mantequilla. Hace pocos años, algunos compatriotas mal informados, eufóricos por el éxito de nuestra cocina de vanguardia, dijeron que los franceses estaban inquietos ante el resurgir de la cocina hispana. Otros tildaban de penuria creativa la restauración de nuestros vecinos del norte, cuando, en realidad, ellos ya habían creado todo. Todo de lo que nuestros Arzak, Adriá, Subijana, Santamaría, entre otros, se inspiraron en los Ochenta para alcanzar el éxito actual. Y esa “creatividad” del pasado sigue plenamente en activo.
Le Meurice Alain Ducasse
Le Meurice de Ducasse
La clásica pularda rôtie con trufas del tres estrellas Le Meurice de Ducasse estaba espléndida por la excelente práctica de introducir en su sosísima pechuga los sabores de las salsas con cocciones de libro; o el misterioso fera del lago Lemán con guisantes y cebolletas del bistró Allard, o el sabrosísimo cordero con arroz pilaf, suelto y jugoso, de la cocina familiar del Le Temps au Temps (13 rue Paul Bert; teléfono 0143796340).Todos ellos con inconmensurable sencillez, pero con plenitud de sabores bajo el efecto beurre, del que ya tenía mono ante la exclusiva preponderancia que damos en casa al aceite. Tuve suerte de recalar en este último bistró por accidente, rebotado del cercano Paul Bert, que me aconsejó mi colega Juanma Bellver, al no poder lograr mesa por mi osadía de no reservar con antelación. Una calle insertada en todo un rosario de bistrós de calidad.
Pensándolo bien, esa intención personal de “volver a los clásicos”, no es tanto debido a la fascinación por la cocina francesa como por volver a los grandes sabores de la alta restauración española que conocimos en los años Sesenta y Setenta que, como todos sabemos, era “francesa”. La gran cocina de Jockey de Clodoaldo Cortés, Zalacaín de Jesús Oyarbide o el Vía Véneto de Josep Monje, marcaron un comienzo de la alta cocina pública de las salamandras, las salsas, el foie y la caza. Ir a París es recordarlos no como “todo tiempo pasado fue mejor” sino excitar las papilas de sabores lácteos casi olvidados de la mantequilla en su relación con los platos, algo que hoy resulta difícil de apreciar ante la obsesión creativa de gran número de cocineros que tachan a esta cocina como trasnochada. Una materia denostada en los últimos 25 años en España pretextando, en favor del aceite, exageradas razones salutíferas en vez de las gastronómicas, cuando, realmente, son productos totalmente distintos y de aplicaciones concretas para cada uno.

El orgullo francés

En resumen, cocina de sabor sin fusiones ni confusiones. Un cocinillas francés amigo mío me dijo en una ocasión que la cocina francesa ha llegado a donde tenía que llegar porque transmite el retrato de una forma de hacer y estar de la sociedad francesa en el ámbito de la cocina. Su cocina pública es reflejo de la familiar vestida de esmoquin. “Habéis llegado con vuestra cocina –me comentaba- a un nivel insospechado a través del genio español, como siempre, de innovación personal, pero no refleja el espíritu culinario de la sociedad y para eso deben pasar por lo menos 50 años. Existe una enorme diferencia entre la cocina regional española y la vanguardia. Es como los vinos franceses, que siguen teniendo el prestigio de tres siglos, elaborándose siempre igual. Lo mismo ocurre con vuestros vinos, que algunos son extraordinarios, pero la imagen que pervive fuera es todavía la del vino del lineal. Tienen que pasar también muchos años para identificar a España con estos dos bastiones gastronómicos”. Y es que en Francia su cocina es un “asunto de Estado”. Así era el titular de Le Figaro de este último fin de semana a propósito de un descomunal ágape “a la française” que organizó el Gobierno el jueves 19 de marzo en el palacio de Versalles para los 160 embajadores extranjeros acreditados en el vecino país. Simultáneamente en 1.500 restaurantes de todo el mundo se hizo lo mismo para recordar a todo el planeta que su cocina es patrimonio inmaterial de la Unesco. La cena versallesca fué comandada por los seis grandes chefs del momento: Marc Haeberlin, Joël Robuchon, Alain Ducasse, Gerard Passédat, Alain Dutournier y Guy Krenzer.

Los vinos del restaurante en Francia 

La elección del vino forma parte de ese cortejo. Cuando dos personas van a un restaurante hay que multiplicar por tres el precio de un menú. El vino tiene el coste de otro comensal invisible. En un menú de tres dígitos el vino también lo tiene. Para un francés el precio del vino en el restaurante es algo inevitable porque forma parte de un protocolo, al tiempo que en España es un motivo de crítica. Es inimaginable que un comensal no pida un vino en un restaurante a partir de los 50 euros cubierto. En España el elevado precio del vino es casi un pretexto para huir de él. Nuestra historia del restaurante ha mostrado al vino como un acompañante líquido, mientras que en Francia es parte de la arquitectura del menú. Pero que quede claro que soy contrario, como no podía ser de otra forma, a que los restauradores multipliquen por más de dos el precio de tienda, cuando en realidad es el producto que se sirve tal cual sale de la bodega de producción. Esta costumbre francesa se ha extendido en los últimos 35 años al resto del mundo. Recuerdo en 1983 cuando al vino en los restaurantes de EE.UU. sólo se le añadía un 100 por cien al coste, mientras que en la actualidad se incrementa no menos del 300 por ciento.
Le Temps au Temps
Le Temps au Temps
En Le Meurice pedí un notable condrieu Les Chaillets 2004 de Yves Cuilleron que costó 105 € (lo más barato) añadido al menú de mediodía de 130 euros por comensal (la carta sube a 400 euros). En Allard, del menú de 85 euros, el precio de un correcto Côte Rôtie de Patrick Jasmin del 2012 alcanzaba los 70 €, mientras que el de Temps au Temps a 28 euros el menú, la botella de un discreto chinon 2012, subía a 26 €. En Francia está mal visto comer con cerveza, cosa que aquí no ocurre. Este protocolo en torno al vino puede ser la causa de que permita a los restaurantes cobrar esos precios. Precios que se elevan incluso para un simple “pichet” o jarrita de un honesto vino a granel y que, gran número de mesas, lo sirven como si fuera la sangre nacional.
Sin duda, el consumo de vino desciende en Francia tanto como aquí. La diferencia es que baja el volumen pero no el número de bebedores.
http://jpenin.guiapenin.com/2015/03/23/volver-a-los-clasicos/

Manuel Louzada y Numanthia, vinos de pasión y precisión

Autor: Luis Vida. Fotos de Álvaro Fernández Prieto

Lunes, 9 de marzo de 2015

Noticia clasificada en: Vinos D.O. Toro



Llegó de Argentina para hacerse cargo de Numanthia, la joya española del grupo LVMH, y encontró en sus tintos un campo donde ejercitar su pasión por los vinos del Duero. El portugués ha encontrado en estos vinos un sueño que cumplir.

Son dos palabras que se repiten una y otra vez en el diálogo con Manuel Louzada, director y enólogo jefe desde 2009 de Numanthia, la bodega propiedad del grupo Louis Vuitton Moët Hennesy (LVMH), que cambió para siempre la imagen ruda de los tintos de Toro para ponerla en el mapa de los vinos de deseo. En esta entrevista desvelamos el camino que le ha traído hasta aquí y cómo ha ido evolucionando la interpretación de sus etiquetas.
 
La propiedad de Bodegas Numanthia pasó a LVMH en 2009, aunque los primeros contactos tuvieron lugar unos años antes. Seguramente, la multinacional del lujo tuvo fácil la elección. El currículum de Louzada parece ideal para hacerse cargo de la segunda etapa de un proyecto que vio la luz con la añada 1998, firmado por la familia Eguren de Rioja y avalado por el poderoso importador en EE.UU. Jorge Ordóñez. Nacido en una antigua familia bodeguera del Douro portugués, el directivo había estudiado en España y vivido un papel protagonista en el desarrollo del espumoso Chandon y de los tintos de finca Cheval y Terrazas de los Andes, en Argentina, una vez que el grupo desistió de su aventura en el cava.
 
Numanthia había sido recibido por el mercado estadounidense como uno de los grandes nuevos vinos españoles, el siguiente paso en el tempranillo. ¿Fue una gran responsabilidad tomar el timón con el cambio de propietarios?
 
Tomar el testigo de un vino con este prestigio es siempre un gran desafío. Creí que no debía hacer lo que yo sabía hacer, sino intentar entender el porqué de las decisiones que se tomaban y a dónde conducían. Tuve la fortuna de charlar mucho con Marcos Eguren y me sentí perfectamente identificado la primera vez que ensamblé el vino de la añada 2006. Sentí que tenía el conocimiento científico, aunque me faltaba la parte empírica, la experiencia.
 
Usted se inició en el vino en la bodega familiar, Messias, una casa mediana celebrada por sus Oportos de perfil clásico. ¿Qué hay de Oporto en Numanthia?
 
Crecí en el Douro y la pasión del vino me viene por esta conexión. Tras mi posgrado en enología en 1996 empecé haciendo oporto y, aun cuando era un estudiante en España, volvía allí los fines de semana para trabajar en la bodega familiar. Después era fantástico sentarse en casa, tomando el vino con castañas asadas en el fuego. Me encantan los tawny de 10 y 20 años de mi familia.
 
Mi abuelo me decía siempre que el mundo del vino es el mundo de la diversidad y me enseñó esa libertad: la expresión de cada región, que los vinos sean un reflejo del lugar de donde vienen sin estar atados a una fórmula… Eso es lo más divertido.
 
Fueron casi 10 años en Argentina, entre 1999 y 2009, primero a cargo de los espumosos de Chandon y luego de los tintos de Terrazas de los Andes y su evolución, Cheval des Andes, una joint venture con el Château Cheval Blanc de Burdeos. ¿Qué hay de esas aventuras en Numanthia?
 
Sobre todo, experiencia. Allí aprendí la precisión del ensamblaje. Tienes que estar absolutamente pendiente de detalles muy pequeños que marcan la diferencia. Fue un ejercicio complejo, y más viniendo de Oporto, donde catar el vino es como que te atropelle un camión, tan lleno está de fuerza y sensaciones.
 
Aprendí la diversidad de los terruños y las variedades. Qué decisiones tienes que tomar en cada momento para llegar a donde quieres, porque las escalas son muy distintas. Los viñedos en Argentina pueden ser 200 veces más grandes y una vendimia de Toro la podríamos hacer en medio día… Pero mi visión como enólogo siempre ha sido la misma: no “marcar” el vino y respetar las características de cada zona, independientemente de si es en el Viejo o en el Nuevo Mundo.
 
El gran momento del proyecto Numanthia inicial llegó cuando Jay Miller otorgó en febrero del 2007 los soñados 100 puntos del Wine Advocate a Termanthia 2004, el top de la bodega, un vino nacido de un único pago, Teso de los Carriles. ¿Volveremos a ver otro 100? ¿Cuál es el secreto para hacer un vino perfecto en Toro?
 
Soy enólogo, no hago milagros. Para hacer un vino grande es necesaria la mejor uva que puedas imaginar, conocimiento, pasión y cariño. En Numanthia, el equipo de viñedo participa en todas las catas durante la fase de elaboración de los vinos para entender cómo les afectan las decisiones que toman en la viña. Daniel del Río, el responsable de viticultura, es mi brazo derecho, casi como una proyección de mí mismo en cuanto a objetivos, filosofía y forma de trabajo. Pocas veces tienes la suerte de encontrar almas gemelas, gente que comparta contigo la visión y la pasión.
 

Mi visión como enólogo siempre ha sido la misma: no “marcar” el vino y respetar las características de cada  zona, independientemente de si es en el Viejo o en el Nuevo Mundo.

 
Es muy importante conseguir la máxima expresión del viñedo. Todos los enólogos del mundo te van a decir que tiene que haber equilibrio entre la cantidad de hojas y la de racimos y esto en Toro es crítico, porque la viña se expresa de forma dramática. Es vital que el racimo no esté nunca expuesto al sol, pues puede herirlo. La forma en que cicatriza la piel de la uva es acumulando unos taninos que pueden llegar a ser secos y agresivos. La protección del racimo preserva la frescura ácida y la de la fruta. En vendimia, tienes que respetar una secuencia cronológica, conectada al clima. Tienes entre tres y cinco días para definir el momento en el que tienes la fruta jugosa y fresca, las especias… y dos para vendimiar, a partir de ahí.
 
En bodega no soy muy intervencionista. Solo actúo en la maceración en frío y en la fermentación alcohólica, más o menos, hacia la mitad, cuando el alcohol rompe la pared celular de la uva liberando una gran cantidad de taninos. Hemos aprendido a reducir la interacción con el hollejo.
 
¿Un tinto, entonces, alejado de la imagen tópica que quiere que el Toro sea siempre poderoso y tánico?
 
Tenemos que entender las distintas expresiones de cada microclima. Con unas 5.800 ha, de las que 1.600 son de viñedos viejos, Toro es una región pequeña. Los suelos arenosos no permitieron a la filoxera entrar su momento. Debajo, una cama de arcilla retiene la humedad y hace a la arena funcionar como una esponja. Algo perfecto en añadas, como 2012, en la que cayeron menos de 200 mm de lluvia. Luego, dependiendo de la zona, encontrarás más arena o más cantos rodados, que van a modificar la expresión. La zona de La Jara, Valdefinjas y Matalobos, que supone una franja de aproximadamente 20 kms al sur del Duero, produce unos vinos con una fruta tipo frambuesa, grosella, algo de mora, con mucha complejidad de especias y, en boca, con una carnosidad increíble y textura bastante grasa. Quizás porque por la noche hay una liberación de calor por parte de estos cantos que se han calentado durante el día. Tienes otras zonas, al norte del Duero, como Morales, El Palo o Argujillo, más arenosas en superficie, que dan vinos con fruta más fresca y una mayor profundidad. En los años frescos, pueden recordar al pomelo rosa y en boca tienen mucha “sucrosidad” con una textura un poco más delicada y taninos granulosos que no secan la boca.
 
¿Cómo se crean los ensamblajes?
 
Termanthia es un vino de pago único. Numanthia tiene tres, cuatro o cinco componentes y, al menos, un 85-90% de cada depósito viene de una viña individual. Estos depósitos “con identidad” se vinifican y envejecen por separado. El ensamblaje, de alguna forma, conjunta la expresión individual de estos terruños con la propia de Toro.
 
Una asignatura clave de los grandes vinos del mundo es su desarrollo en el tiempo…
 
El desafío mayor del enólogo es hacer vinos que sean accesibles hoy, pero con un potencial de envejecimiento de 20, 30 o 40 años. Termanthia es así y el 2010 estará impresionante para el 2040 pero, mientras los Termanthia buscan el equilibrio perfecto de todos los elementos, Numanthia tiene un punto de “tensión”. A mí me gusta con 8, 10 o 12 años, según añadas. Con demasiada botella no va a estar peor, pero va a perder un poco este sello de identidad.
 
¿Cómo ve el futuro?
 
Nosotros empezamos un camino pero no acaba ahí. Tenemos que seguir evolucionando. Mis vinos expresan una evolución personal. También cambia la interpretación de los elementos que tienes y la idea de ese equilibrio entre concentración y elegancia. Esta es la parte más bonita del fantástico ejercicio creativo que es el mundo del vino. Creo que estoy en un buen momento de madurez personal como para hacerme cargo de un vino del que, cuando hice el primer ensayo en 2006, me dije que era un sueño hecho realidad.
 

Cata de los vinos de Numanthia, la evolución de Toro


Autor: Luis Vida. Fotos de Álvaro Fernández Prieto
Lunes, 9 de marzo de 2015

Noticia clasificada en: Enoturismo D.O. Toro Vinos D.O. Toro

Termes, diseñado a medida para EEUU y comercializado con éxito en España; Numanthia y Termanthia, catados en vertical y en orden ascendente, dan lugar a una nueva interpretación de esta D.O., en la búsqueda de finura y elegancia.

Termes 2012
Tinto | Tinta de Toro | D.O. Toro
Un tinto amable y con verdadera tipicidad de Toro. El tacto es ligeramente terroso y tiene buen volumen, un afrutado de cereza negra y golosinas con un punto de roble ahumado, taninos de grano fino bien presentes y un toque sutil de tabaco en un final fresco.
 
Numanthia 1998
Tinto | Tinta de Toro | D.O. Toro
La añada inicial tiene ya el color atejado típico de los vinos clásicos, apunta evolución y ha perdido algo de carnosidad. Hay que esperarlo, porque empieza animal y tarda en abrirse, pero mantiene su paladar compotado de fruta de confitería y remata con placer.
 
Numanthia 2003
Tinto | Tinta de Toro | D.O. Toro
Una añada en su momento óptimo para beber pero ya no de guarda. Tiene una boca esbelta y aromática que va a más en amabilidad y una nariz más “oscura”, muy balsámica, de fruta negra, cacao, ciruela, cedro y pimienta. Los taninos aún muestran cierto filo.
 
Numanthia 2006
Tinto | Tinta de Toro | D.O. Toro
El primero en que intervino Louzada. Más opulento y delicado en textura, algo cálido, seco, de formas esbeltas y con un tostado de moka a la moda de la época. Tiene fruta negra y dulce, algo salvaje, con un toque de almizcle, jengibre y fondos terrosos de musgo.
Numanthia 2008
Tinto | Tinta de Toro | D.O. Toro
Estructura delicada, con acidez perfecta, más presencia de fruta y una menor carga balsámica. El tostado fino y preciso del roble añade chocolate negro y especias (pimienta-pimentón) en un recorrido de boca siempre frutal y con apuntes distintivos del terruño.
 
Numanthia 2011
Tinto | Tinta de Toro | D.O. Toro
Es el más “paisajístico” y tiene muchas especias, flores y hierbas de monte en un paladar esbelto, explosivo en fruta fresca. Aún está muy joven y los taninos son vivos, pero elegantes, y encajan a medida con un tostado de barrica que evoca frutos secos y caramelo.
 
Termanthia 2006
Tinto | Tinta de Toro | D.O. Toro
Barroco en especias y maderas de toffee. La fruta lo llena todo, con un toque fresco y cítrico y un recorrido de boca amable, muy complejo en sus matices, que va a más en frescura según avanza hacia un centro de pura terrosidad con textura de ensueño.
 
Termanthia 2011
Tinto | Tinta de Toro | D.O. Toro
Aroma muy dulce, concentrado. Tiene una enorme frescura de paladar con refinamiento, los taninos granulosos bien presentes y la fruta in crescendo en un recorrido larguísimo de gran armonía y textura vaporosa. Una añada joven que crecerá durante décadas.